Llevo una buena temporada que cada vez que leo a alguien hablar de la IA para el desarrollo de aplicaciones, puedo separarlos en dos grupos muy distintos.
Los primeros son los gurús, los vendehumos: "la IA te va a comer", "mi novia que no sabe programar hizo una app en dos días y ganó con ella 5 mil euros en una semana", "los informáticos no tienen futuro"... Eso sí, siempre acompañados de un "mira mi curso donde te lo explico" o "sígueme para aprender más (que ya te vendo el curso luego)".
Luego está el otro lado de la balanza. Los que alertan sobre la realidad: dándole importancia al factor humano. Aquellos que hablan de seguridad, o de la falsa sensación de tiempo ganado (destacando el tiempo que hay que perder revisando las alucinaciones de la máquina), o de que no es oro todo lo que reluce. No son pesimistas, no quieren aguar la fiesta: simplemente, viven con los pies en la tierra.
Lo peor es que en mi entorno, sobre todo en el marco no técnico, proliferan los seguidores de los primeros. "He visto un vídeo en el que hacen tal cosa", "esto te lo hace la IA", y cosas así. Sin ir más lejos, el año pasado realicé varias charlas en colegios de primaria sobre tecnología, y no había un chaval que quisiera ser informático: todos los ligeramente interesados tenían un primo o un tío que vivía en Dubái y que se ganaba la vida con criptos, IA y parafernalia similar. Casualmente, no parecían ser estudiantes modelo, todo hay que decirlo.
Dicho esto, para terminar, recomendaría mesura a aquellos emprendedores no técnicos. No os dejéis engatusar por cuentos, o por promesas que parecen ciencia ficción. Es cierto que la IA está suponiendo un cambio brutal, un empuje a la productividad impensable y una alteración del paradigma clásico informático como pocas veces se ha vivido antes. Pero no caigamos ante el FOMO, no cedamos a aquellos que nos instan a subirnos al tren que tal vez sea el equivocado. Actuemos con cabeza y tratemos de documentarnos un mínimo antes de dar voz a aquellos que buscan desinformar en pos de su propio beneficio.
Seguramente habréis visto en algunas terrazas de bares o similar (sobre todo en verano, claro) unas pequeñas tuberías que lanzan una fina capa de agua, y que ayudan a refrescar el ambiente. La idea mola, y es algo que no es caro de preparar si queréis montaros algo en vuestras terrazas, piscinas o donde gustéis.
En primer lugar, voy a contaros lo más básico del asunto, luego os explicaré cómo "automatizarlo" sin necesidad de domótica de por medio y, finalmente, cómo podéis hacerlo lo más pro posible, y enlazarlo a vuestro centro domótico.
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Y acabamos esta "pequeña" guía "rápida" de domótica tocando algo básico pero que tiene mucho potencial: las propias funciones de Home Assistant. Este software tiene diversas opciones que nos harán la vida más fácil, y alguna de ellas acaba siendo bastante útil. Además, podemos usar varias integraciones que nos aportarán cierto valor añadido a nuestro centro domótico.
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Hay muchas cosillas que conectar por Zigbee a nuestro Home Assistant, pero el WIFI siempre se lleva la palma, tanto por facilidad como por compatibilidad. Y es que al no necesitar concentrador, podemos añadir dispositivos desde el minuto 1. También hay un handicap añadido: hay muchos dispositivos que están pensados para usarse con una app propia, y los cuáles suelen ir por WIFI. Ahí es donde Home Assistant nos brinda una de sus mejores bazas: unificar el software.
Recordemos que, una de las desventajas de usar cacharros por WIFI, es la posibilidad de saturar nuestra red. Yo no tardé en sufrir problemas con mi router (el que me vino por defecto con mi proveedor, Lowi), y lo solucioné añadiendo dispositivos mesh. Aprovecho y hablo un poco de ellos, porque son poco conocidos y a mí me han funcionado muy bien.
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Hablando en plata, y para entendernos, el protocolo Zigbee es un mecanismo para que diversos dispositivos se relacionen entre sí. Es como si habláramos de WIFI o de Bluetooth, pues Zigbee es otro de tantos. No suele ser muy conocido en el día a día, ya que su uso se centra sobre todo en temas domóticos, de seguridad e industriales.
A mí personalmente me gusta usar dispositivos Zigbee en temas de domótica, aunque existen aparatos que tiran de otros protocolos, como radiofrecuencia, WIFI o incluso Bluetooth. Cada protocolo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero a mi gusto Zigbee es el ideal para este terreno. Si no vas a disponer de muchos dispositivos en tu sistema, WIFI tampoco es mala opción, pero en mi caso llegué a tener problemas con mi router, que se ahogaba con tantas conexiones.
Desde pequeñín he soñado con desarrollar mi propio videojuego. Cuando tenía 5 años, me regalaron una NES con el videojuego de Popeye, con la promesa de tener una de esas máquinas de los bares, en casa. Obviamente, me fascinó: no ese título en sí (aunque lo jugué mucho), sino otros que pude jugar después, como Super Mario Bros., Operation Wolf, DuckTales o Isolated Warrior, entre otros. Tuve claro que yo quería trabajar haciendo videojuegos.