No voy a negar que hace años, cuando vivía de alquiler, siempre soñé con domotizar mi hogar. Pero a lo bestia: todo tipo de automatismos, sensores, cámaras... Me propuse no meterme en el asunto hasta no poseer casa en propiedad (por cuestiones de dinero y tiempo), y cuando llegó ese día... qué feliz fui. De hecho, empecé poco a poco, porque ni yo mismo sabía qué podía hacer, o cómo. Con los años, y después de mucho investigar, puedo decir que tengo un hogar domotizado, y no veas como presumo con las visitas. Persianas que se cierran solas, luces que se encienden al sentir movimiento, calefacción que se enciende cuando hace demasiado frío... Son tonterías, que en conjunto, hacen que te sientas en una casa futurista.

Este es el enésimo intento de blog que hago, pero a la enésima va la vencida, o como se diga. Mi objetivo es compartir un poco mis conocimientos, y especialmente, tengo intención de meterle mano a la domótica, algo que considero que tiene muchas posibilidades, pero a lo que la gente suele temerle. ¡Y es súper sencillo!